¿Dónde estamos?

¿Dónde estamos?

La Jara es una comarca natural situada al oeste de la provincia de Toledo aunque tiene algunas zonas de Ciudad Real, como el Rincón de Anchuras y varias localidades en Cáceres. Pertenece a su vez a las Tierras de Talavera.

 

Se caracteriza geográficamente por ser un terreno accidentado, con sierras boscosas y rañas esteparias. Al norte es limitada por el Río Tajo y al Sur por el Guadiana y los Montes de Toledo, correspondiendo a esta comarca la Sierra de Altamira. De sus montañas fluyen hacia el Tajo el río Pusa y otros afluentes más pequeños, como el río Gévalo o el Estenilla. El Puerto de San Vicente, en el límite occidental de la comarca, facilita el acceso a la Sierra de Guadalupe, en Cáceres, y ofrece una privilegiada vista del enclave, otro de los puntos que se alzan sobre toda la comarca es el Risco de la Atalaya, en las inmediaciones de Robledo del Mazo y limítrofe con el Rincón de Anchuras.

 

Económicamente, la principal riqueza es la agricultura y la ganadería, especialmente el ganado ovino y porcino. También es muy importante la producción de aceite de oliva, de gran calidad. Turísticamente es un terreno muy apreciado cinegéticamente y también por los senderistas. Esto, unido a la cercanía al Parque Nacional de Cabañeros, ha devenido en una reciente proliferación de casas rurales. A este atractivo se une la vía verde de la Jara un tramo de 52 kilómetros del ferrocarril que debía unir Talavera de la Reina con Villanueva de la Serena (provincia de Badajoz). Actualmente existe el deseo de enlazar esta vía verde con el tramo extremeño (véase también el artículo Camino Natural de las Vegas del Guadiana).

 

La comarca de la jara es una zonas de mayor tradición apícola del país, con la implantación de este proyecto, queremos hacer del sector apícola una de las actividades más relevantes de la zona, dando a sus pobladores la oportunidad de profesionalizar sus explotaciones apícolas, o de crearlas para mitigar la depresión de las zonas rurales, con el fin de incentivar la economía en dichas localidades, ampliando las posibilidades de sus tierras y desarrollando nuevos sistemas productivos que contribuyan al sostenimientos de las economías familiares en la comarca; e incluso, generar expectativas de trabajo para evitar el éxodo poblacional de la gente joven a los grandes núcleos urbanos, ya que la zona ha conocido un fuerte despoblamiento a lo largo de la segunda mitad del siglo XX, debido al éxodo rural. El poblamiento, condicionado por la orografía, ha sido siempre poco denso y bastante disperso, existiendo con frecuencia varias pedanías para un mismo ayuntamiento (caso de Anchuras o Robledo del Mazo, por ejemplo).